El dióxido de silicio es un aditivo alimentario de origen natural de uso común, conocido como E551, que se usa como agente antiaglomerante. ¿Qué características tiene el dióxido de silicio usado en la industria alimentaria? ¿Es seguro el dióxido de silicio como aditivo alimentario?

El dióxido de silicio es un aditivo alimentario que se agrega a muchos alimentos y suplementos. En el etiquetado, el dióxido de silicio aparece como E551.

Como aditivo alimentario, el dióxido de silicio sirve como agente antiaglomerante para evitar la formación de grumos. En los suplementos alimenticios, el dióxido de silicio se usa para evitar que los diversos ingredientes en polvo se peguen entre sí.

Al igual que ocurre con muchos aditivos alimentarios, a los consumidores a menudo les preocupa el dióxido de silicio como aditivo. Sin embargo, numerosos estudios sugieren que no hay motivo para preocuparse.

¿Qué es el dióxido de silicio?

Cuando el silicio se une con el oxígeno crea un compuesto llamado dióxido de silicio (SiO2), también conocido como sílice. Este compuesto incluye diversas composiciones, tanto naturales como sintéticas.

El dióxido de silicio o sílice tiene tres categorías: cristalina, amorfa y amorfa sintética. La forma más común de sílice cristalina es el cuarzo, que se encuentra en las rocas y la arena. De hecho, la corteza terrestre está formada por un 59 por ciento de sílice y constituye más del 95 por ciento de las rocas conocidas en el planeta.

El dióxido de silicio también se encuentra naturalmente en los tejidos del cuerpo humano. Es más, aunque no está claro qué papel desempeña, se cree que es un nutriente esencial que necesita el cuerpo humano.

El dióxido de silicio se encuentra de manera natural en muchas plantas, como las verduras de hoja verde, la remolacha, los pimientos, el arroz integral, la avena y la alfalfa.

Kale o col rizada, verdura de hoja verde rica en dióxido de silicio
Muchos vegetales, como las verduras de hoja verde (por ejemplo, el kale o col rizada) son ricas en dióxido de silicio.

Uso del dióxido de silicio como aditivo alimentario (E551)

Las nanopartículas de sílice son utilizadas por muchas industrias, incluidas las industrias farmacéutica, cosmética y alimentaria. La mayoría del dióxido de silicio utilizado comercialmente se crea triturándolo o moliéndola a partir de fuentes naturales.

La sílice amorfa tiene una amplia gama de propiedades fisicoquímicas. Dependiendo de su forma, el dióxido de silicio puede tener una amplia variedad de usos, por lo que puede encontrarse en muchos productos. Es por eso que su presencia en algunos alimentos puede deberse a múltiples motivos.

La sílice amorfa se usa como un aditivo suplementario como agente antiaglomerante. Esto se debe a que el dióxido de silicio absorbe el exceso de humedad y evita que los ingredientes se adhieran entre sí cuando están expuestos a condiciones húmedas sin interferir con los ingredientes activos. También se puede utilizar como aditivo alimentario como portador de sabores y fragancias.

El aditivo E551 se utiliza en productos que se comercializan en granos o en polvo, como sazonadores, especias, ajo, cebolla, vainilla, azúcar glas y sales. También se añade a preparados como harina para frituras, té soluble, cacao, cápsulas de café, sopas de sobre, quesos para pasta y edulcorantes, así como a comprimidos dietéticos.

Además, el E551 se usa en cervezas, en chicles y caramelos, en panes y pastelería, en fideos orientales y en arroz para sushi. Además, el dióxido de silicio se utiliza para pulir la cáscara de arroces , semillas y frutos secos.

Panes y bollería usan aditivo E551 como antiaglomerante de forma habitual
El dióxido de silicio se usa habitualmente como agente antiaglomerante en mezclas para hornear a base de harina.

¿Es seguro el dióxido de silicio como aditivo alimentario?

El hecho de que el dióxido de silicio se encuentre en las plantas y en el agua potable sugiere que es seguro. De hecho, se sabe que la sílice que consumimos a través de la dieta no se acumula en el organismo, sino que se expulsa por los riñones.

Muchos estudios sugieren que no hay motivo de preocupación cuando las personas consumen dióxido de silicio en dosis normales, como las pequeñas cantidades que los fabricantes ponen en productos alimenticios para evitar el apelmazamiento. En este sentido, una revisión de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) repasa los resultados de diversos estudios realizados sobre sílice como aditivo alimentario. En modelos animales, los investigadores observaron que no había acumulación de silicio después de que los animales comieran repetidamente sílice.

En cualquier caso, aunque muchos de los estudios sobre sílice se han realizado en animales, los investigadores no han encontrado una relación entre este aditivo alimentario y un mayor riesgo de cáncer, daños a los órganos o la muerte. Además, los estudios no han encontrado evidencia de que el dióxido de silicio como aditivo en los alimentos pueda afectar la salud reproductiva, el peso al nacer o el peso corporal.

La EFSA recomendó la reevaluación de la toxicidad del dióxido de silicio (E551)

Sin embargo, aunque no hay indicios de toxicidad del E551 en sus usos y niveles de uso informados, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) instó a la Unión Europea (UE) a reevaluar la seguridad del dióxido de silicio (E551) cuando se utiliza como aditivo alimentario.

Esto se debe a que los estudios en animales han sugerido que las partículas de tamaño nanométrico pueden causar reacciones inflamatorias de la pared intestinal. Pero no está claro si estos hallazgos son transferibles a los humanos. En su solicitud, los científicos de la EFSA advirtieron que algunas de las partículas de dióxido de silicio pueden ser más pequeñas que el umbral nano de 100 nm.

La EFSA instó a la UE a cambiar las especificaciones actuales para incluir la distribución del tamaño de partícula. Sugirieron que la UE utilice descriptores estadísticos apropiados, como el rango, la mediana y los cuartiles, así como el porcentaje de partículas en nanoescala.

Además, aunque se cree que el silicio desempeña un papel en la formación de hueso y colágeno, no se ha establecido una función clara del silicio en los seres humanos y no hay una ingesta diaria aceptable especificada.

En cualquier caso, no hay evidencia hasta el momento de que el aditivo E551 empleado en las cantidades actuales en la industria alimentaria y farmacéutica resulte tóxico.