El jamón ibérico es, sin duda, un clásico de la gastronomía española. De hecho, para quienes lo prueban por primera vez fuera de nuestras fronteras, el jamón ibérico es uno de esos alimentos que deja a más de un paladar enganchado de por vida. Específicamente, los ibéricos de Guijuelo son sin duda unos de los más valorados a nivel mundial.

Además de sus hermosas zonas turísticas e históricas de interés para la humanidad, la Península Ibérica conserva uno de sus atractivos gastronómicos y culturales más conocidos y aclamados: el jamón ibérico.



Quienes visitan España viven la sabrosa experiencia de degustar en cualquier celebración, bar, bodas o tiendas este alimento. Su influencia en la historia y gastronomía “Marca España” durante siglos se puede observar, incluso, a través de obras literarias o del séptimo arte.

Jamón serrano vs jamón ibérico, dos manjares de características distintas: ¿cómo diferenciarlos?

Aunque muchas personas alcanzan a diferenciar el jamón ibérico, del serrano con tan solo ver su aspecto, hay otros elementos que pueden tomarse en cuenta a la hora de comprar alguno de los dos.

La procedencia

Ambos tipos de jamones tienen su origen en la extremidad posterior del cerdo. Sin embargo, la raza de los cerdos es distinta en cada jamón.

El jamón ibérico solo puede ser fabricado en la Península ibérica (España o Portugal) y se utiliza para ello cerdos ibéricos autóctonos. Por ejemplo, en el mercado podemos encontrar los jamones de Guijuelo, reconocidos a nivel internacional por su calidad máxima en todas sus piezas de jamón ibérico.

Cabe destacar que la DO Guijuelo, situada en la provincia de Salamanca, ofrece una gran variedad de productos ibéricos. Chorizo, salchichón, lomo y sobre todo el Jamón de Bellota, es un producto perfecto para disfrutar en la mesa con el mínimo esfuerzo.

Por su parte, el jamón serrano, a través de las razas de cerdo Large Black y Duroc Jersey, puede producirse fuera de la Península ibérica, dando como resultado un jamón de menor calidad.

Alimentación y origen

El cerdo ibérico es una raza única en el mundo, siendo la Península ibérica su hábitat natural desde hace miles de años.

La mayoría de los cerdos de esta raza basa su alimentación en las bellotas y el pasto natural. Esto influye notablemente en la calidad y cantidad de su grasa, la cual ha sido determinada como una fuente rica en ácido oleico.

Mientras, la raza porcina de Duroc, Pietrain, Large White o Landrace son un tipo de cerdo blanco (no ibérico). El Duroc y Landrance tienen origen norteamericano; el Large White, inglés y el Pietrain, belga. El jamón serrano que de ellos se produce se caracteriza por aportar menos proteínas, calorías y grasa. Además, por sus niveles de sodio, puede ser un poco más salado que el jamón ibérico.

¿Por qué el jamón de Guijuelo no debe faltar en una dieta saludable?

En principio, se debe aclarar que ningún alimento debe consumirse nunca en exceso. Tal y como nuestras abuelas sugieren: todo en exceso es malo.

Bajo esa premisa, debemos destacar los principales beneficios que aportan a nuestro organismo cantidades moderadas y ocasionales del jamón ibérico de Guijuelo.

Contienen 55% de ácido oleico

Este ácido graso monoinsaturado pertenece a la familia de omega 9, las cuales encontramos en alimentos como el aguacate, girasol o el aceite de oliva virgen extra (AOVE).

El ácido oleico es recomendado por especialistas para mejorar o mantener el buen funcionamiento del sistema cardiovascular, ya que incrementa la cantidad de colesterol bueno, mientras reduce el colesterol malo.

Rico en vitamina E

La vitamina E es un nutriente del tipo liposoluble. Además, se conoce por sus efectos antioxidante, lo cual nos protege de los radicales libres. Es un gran aliado para nuestro sistema inmunitario, ya que al fortalecerlo, se reducen las posibilidades de contraer algún virus o bacteria.

Rica en vitaminas del grupo B

Las vitaminas del grupo B inciden directamente en el buen funcionamiento del sistema digestivo, hasta el punto que si el cuerpo tiene déficit de estas vitaminas, tendrá falta de apetito e incluso diarrea. También es una fuente de energía importante para el organismo.

Asimismo, con la ingesta de una porción de jamón ibérico el cuerpo será dotado de fósforo, hierro, zinc, calcio y ácido fólico. Sin duda, es uno de los alimentos que, por una parte, deleita a todos los paladares por su sabor único e inigualable; y por otra, es fuente de numerosos nutrientes y vitaminas.