Además de ser una bebida perfecta en cualquier ocasión, el vino también se presenta como el complemento para prácticamente cualquier plato que se precie, un ingrediente ideal para llevar a cabo la técnica del maridaje, teniendo en cuenta que hay uno, para cada ocasión.

Cuando se habla de maridaje, se está haciendo referencia a una técnica culinaria a través de la cual, se combina la comida con el vino, con el fin de intensificar el sabor de ambos y que la mezcla, sea un verdadero placer para el paladar.

Hay que tener en cuenta que, para que el maridaje salga perfecto, es importante fijarse bien en algunos detalles clave, como, por ejemplo, hacer uso de un vino con mucho cuerpo cuando se elaboren platos fuertes y viceversa. De igual modo, es esencial también conocer todos los tipos de vino que existen en la actualidad, ya que dependiendo del que sea, así casará mejor con una elaboración u otra.

Por supuesto, el resultado final siempre irá en base a los gustos del comensal, aunque no está de más conocer algunos trucos sobre maridaje que seguro, darán buenos resultados. A pesar de la gran variedad de vinos que hay, lo habitual siempre ha sido llevar a cabo la técnica del maridaje con vinos tinto. En este sentido, uno de los mejores y más destacados en la actualidad es el vino Ribera Resalte.

Se trata de un tipo de vino de gran expresión y un aroma y sabor únicos, maduro y sabroso, pertenece a la amplia colección de las Bodegas Resalte de Peñafiel que, desde el año 2000, ofrece vinos de gran calidad para el sector culinario, elaborados expresamente en sus bodegas de la localidad vallisoletano, donde se encuentra la raíz de la conocida Denominación de Origen de Ribera del Duero.

Aunque los vinos Ribera son de los más aplaudidos para el maridaje, en el caso de querer llevar a cabo esta técnica con prácticamente cualquier alimento, es importante conocer qué tipo de vinos casan mejor con cada plato.

Para los quesos

Los quesos son un alimento que, en ocasiones, se pueden servir con vino, si bien es cierto, dependiendo del tipo de queso, habrá que elegir una modalidad u otra. De esta manera, para los más tiernos, lo ideal es un vino blanco que tenga cuerpo; mientras que, para los quesos azules, nada como un tinto algo afrutado. Por su parte, para los más curados, la mejor opción es el vino tinto maduro y de gran sabor.

Para marisco

Los mariscos también pueden ir maridados con un buen vino, siendo el tipo ideal, el blanco o el vino dulce. En ocasiones, también casan muy bien los vinos rosados.

Para las carnes

En este caso hay que hacer una distinción entre las carnes rojas y las blancas. Con respecto a las primeras, sin duda alguna, los vinos de Ribera son los mejores, aunque cualquier vino añejo y maduro puede servir. Por su parte, para las carnes blancas, la mejor opción es un buen vino blanco y seco, al igual que ocurre con las carnes que se sirven frías, las cuales, también pueden casar bien con tintos más ligeros.

Para pescados

En cuanto a los pescados, no hay duda de que la mejor modalidad de vino es el blanco. En el caso de que sean pescados blancos, deben ser secos o rosados, mientras que, por su parte, si los pescados son azules o grasos, habría que decantarse por vinos blancos con fondo mediterráneo.

Para los postres

Si el postre es dulce, entonces, el vino también debe serlo, de ahí que un moscatel pueda ir perfectamente, aunque también es común hacer uso de la mistela. Por su parte, si los postres están elaborados con chocolate o cacao, entonces habría que elegir un vino con más cuerpo y de mayor potencia, si bien es cierto, no es conveniente que sea afrutado. Elección que se combina de igual modo con el café.